Trucos fotograf?a reflex

Periodismo Fotográfico

Identificiación: Salida de los primeros trabajadores con destino a Bélgica. Para crear la imagen hay que vivirla, hay que sufrirla, es por eso que a veces puedes encontrar fotos de Cuba muy bien compuestas, con una utilización impecable del color y la luz, pero al final están vacías, son una linda postalita, pues el fotógrafo no puede ir más allá de la impresión que causa La Habana en un primer contacto con ella. Las personas de la tercera edad no miden sus palabras, han vivido lo suficiente como para no tener nada que perder.

La vita del cubano non si reduce solo nell'andare al lavoro alla mattina e ritornare la sera, le persone di questo paese attraversano un'odissea ogni giorno. En mis fotos puedes ver dulces expresiones y también caras de odio-disgusto, por tener el lente apuntándoles directamente. Los ancianos, como los niños, dicen lo que piensan, actúan y se desenvuelven sin miedo al futuro, pues el futuro para ellos ya es pasado. Yo extraño el mar, cuando no lo veo por unos días lo extraño, ha estado toda mi vida cerca de mi, de mi ciudad.

La serie Longevidad”, que comencé a desarrollar hace unos años, consiste en hacer fotos de personas de más de 100 años. Un siglo es mucha historia, incluso para un país, alguien con más de 100 años a veces no tiene tanto que contar con palabras como con sus sentimientos, expresiones. La tercera edad es intrigante, no espero vivir tanto como para hacer mi propio autorretrato y agregarlo a la serie; pero fotografiar a alguien con más de un siglo es siempre algo impresionante para mi. AC: El mar es imposible ignorar dentro de la fotografía, sobre todo si vives toda tu vida en una isla.

Desde que era niño me escapaba de la escuela con mis socios para ir a bañarnos al Malecón y como yo, generaciones y generaciones de cubanos han crecido utilizando esta costa-playa, llena de arrecife, diente de perro, como lo conocemos aquí. Llegar al Malecón, quitarse el uniforme de la escuela y lanzarse desde la parte más alta, más peligrosa, más profunda, más que una acción es un sentimiento de pertenencia, una relación de poder, tú utilizas el mar, él a veces te utiliza a ti. Miles de accidentes han ocurrido en el Malecón de La Habana, pero aún así, nadie le tiene miedo.

El Malecón, el Bleco” como le decimos los socios del barrio cariñosamente, está ahí y siempre estará, a veces tranquilo otras alterado como la propia idiosincrasia del cubano. Ha aprendido a vivir con nosotros y nosotros con él, aunque espero dure poco la prohibición de no bañarse en el Malecón. Ma, in realtà è solo quando vedi la fotografia che riuscirai a sapere se deve essere no a colori.

La serie del Malecón, la que en honor a mi infancia lleva el nombre de El Bleco”, es mi reconciliación con esta ciudad, con este país. Es una deuda que le debo por ser cubano, por ser habanero, por vivir en él una parte de mi infancia, mi adolescencia, por ser parte de mi vida. Ahí aprendí más que en cualquier otro lugar sobre luces, sombras, composición y realmente disfruté hacerle el trabajo completo a mis fotografías.

Il Malecón, il Bleco” come lo denominano gentilmente i compagni del quartiere, si trova e rimarrà per sempre lì, alcune volte tranquillo, altre alterato, proprio come la natura del cubano. Siempre he creído que el color es una técnica que dentro de la fotografía documental es muy difícil, el dramatismo de una foto en blanco y negro es siempre más atrayente; pero el uso del color cuando es necesario, cuando la imagen, prácticamente, te lo pide a gritos, es indudable su fuerza. Pero, realmente, la fotografía cuando la ves logras saber cuándo es en color y cuándo es en blanco y negro.

Es ahora que estoy intentando entender el lenguaje del color, traducirlo, estoy en la búsqueda de un estilo personal; apoyándome siempre en esos años en que solo hice blanco y negro, pero que me sirvieron para empezar a entender el color de una forma diferente, estoy tratando de reinventármelo en estas coloridas calles de La Habana. Puedo decir que en los últimos tiempos he desarrollado cierto fetichismo por el color, me gusta muchísimo y no sé… la etapa en blanco y negro no ha terminado pero pienso que en un futuro el color sea lo que predomine en mi trabajo, es la intención que tengo.

Estaba en esos momentos sucediendo este especie de gran fiesta de los artistas por las calles de La Habana, donde intervienen espacios con diferentes formas de arte, yo, simplemente, pasé por esa calle, por esa casa. Yo no la busqué, la ventana vino a mí y de ahí lo increíble de la fotografía documental, la espontaneidad del momento. AC: Es una pregunta interesante porque nunca me habían hablado así sobre mi fotografía. Yo simplemente hago fotografía y eso es lo que veo, quizás es la soledad y el abandono de esta ciudad que tiene tantas necesidades, tanta historia, tantos malos recuerdos, y buenos recuerdos también, pero son los menos.

La soledad, dices, permea mi fotografía, pero ser fotógrafo documental es una forma de soledad también, es una manera de estar solo, aunque estés rodeado de miles de personas, solo tú sabes lo que capta tu cámara que solo tú puedes controlar. Solo se te cobrará cuando alguien haga clic en tu anuncio para visitar tu página web cuando alguien te llame.

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